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Posts Tagged ‘ejecución’

Tienes que cavar. La tierra está muy dura, quién lo iba a decir, después de la primera arena suelta que más que cavar apartas con la pala, será un palmo, tal vez ni eso, y después esta costra reseca que te hace resollar y te ampolla las manos. Cada vez que clavas la pala puntiaguda, el golpe repercute por todo tu cuerpo, los huesos lo transmiten de articulación en articulación, como una marea que lo recorre de punta a cabo hasta regresar a la misma tierra en un ciclo cerrado y vicioso, y así se equilibra todo.

Resultado de imagen de cavar hoyoSí, al final todo se equilibra, incluso la sangre, porque el fiel de la balanza, aunque dé bandazos, siempre regresa al centro; y prefieres creer que es una cuestión de equilibrio y no de justicia la que te tiene amarrada a la ingrata tarea: señalaste a otros y ahora vienen a por ti, quien a hierro mata, ya se sabe, siempre lo has sabido, lo que te molesta es el momento tan inoportuno aunque, para esta empresa, ¿cuándo es bueno el momento? (más…)

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Al otro lado de la campana de cristal en que vivimos, la lluvia arreciaba. Al verdugo se le mojaba la delgada camisa, desgastada por mil lavados, los jirones de pantalón, las botas de medio uso. El delator aprovechó que el agua le domaba el pelo para peinárselo someramente con los dedos. Ya dentro del hoyo, se quitó un ajado crucifijo de caña que llevaba al cuello y lo colocó sobre la tierra del borde; a continuación, se desabrochó la camisa y se la lanzó al verdugo, y lo mismo hizo con los pantalones: Te harán falta, le dijo, y no quiero que después vayas a registrar el cadáver. Estaba muy delgado y las costillas se le marcaban con fuerza en el pellejo tostado. Se quitó también las botas, que dejó al borde de la zanja, sin un temblor, sin un solo parpadeo, y se tendió casi desnudo en el fondo de la fosa. El verdugo recogió la ropa mojada y sucia, olorosa a sudor agrio, no mucho mejor que la suya, pero al menos entera.

Estaba de pie a un lado de la sepultura, empuñando el fusil con ambas manos, frente al valle que apenas distinguía tras la cortina de lluvia. Irremisiblemente mojado.

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