Feeds:
Comentarios

Posts Tagged ‘drama’

Desde el mismo día de su nacimiento, Carmela inició una particular relación con la muerte, ya que la tarde en que ella nació se mató Juanita, la criada. La historia la había oído contar tantas veces que casi podría asegurar haberla vivido en primera persona.

Aquel verano lo pasaba la familia en el pueblo de Pajareras, en la vieja casa familiar de los abuelos. A su madre le quedaban unos días para salir de cuentas y andaban todos nerviosos a causa de su estado. El mes de julio estaba siendo caluroso, el sol recalentaba las paredes encaladas, las tejas de la cubierta y las piedras del patio, una flama asfixiante se colaba por los resquicios de las persianas acorralando al aire fresco de las habitaciones y su madre había caído en un preocupante estado de languidez. Se pasaba las horas sentada en una butaca de mimbre que había en el comedor, con las piernas en alto y dándose aire con un abanico de filigrana que le había prestado su suegra. (más…)

Anuncios

Read Full Post »

Read Full Post »

Tienes que cavar. La tierra está muy dura, quién lo iba a decir, después de la primera arena suelta que más que cavar apartas con la pala, será un palmo, tal vez ni eso, y después esta costra reseca que te hace resollar y te ampolla las manos. Cada vez que clavas la pala puntiaguda, el golpe repercute por todo tu cuerpo, los huesos lo transmiten de articulación en articulación, como una marea que lo recorre de punta a cabo hasta regresar a la misma tierra en un ciclo cerrado y vicioso, y así se equilibra todo.

Resultado de imagen de cavar hoyoSí, al final todo se equilibra, incluso la sangre, porque el fiel de la balanza, aunque dé bandazos, siempre regresa al centro; y prefieres creer que es una cuestión de equilibrio y no de justicia la que te tiene amarrada a la ingrata tarea: señalaste a otros y ahora vienen a por ti, quien a hierro mata, ya se sabe, siempre lo has sabido, lo que te molesta es el momento tan inoportuno aunque, para esta empresa, ¿cuándo es bueno el momento? (más…)

Read Full Post »

Una muestra de cómo la Historia, con mayúsculas, subvierte la historia, con minúscula, de los propios personajes.

Nominada a nueve Goyas y ganadora de uno (mejor diseño de vestuario)

La película nos cuenta el sitio y la vida y milagros de los defensores del aislado fuerte de Baler, al este de la isla de Luzón, un asedio que duró casi un año y que se prolongó, por la tozudez y desconfianza de los sitiados (y posiblemente también por su valor), varios meses después de haber finalizado la guerra hispano-norteamericana.

Cartel de “1898. Los últimos de Filipinas”, película de 2016

1898. Los últimos de Filipinas nos remite (a los que ya tenemos una edad) a la famosa película de 1945, de la que toma el nombre, dirigida por Antonio Román y protagonizada, ente otros, por Fernando Rey y Tony Leblanc; pero no es un remake propiamente dicho de ella (que narra el hecho desde la perspectiva épica, paternalista y condescendiente para con los tagalos de la España de la postguerra), sino una revisión de aquel acontecimiento histórico a la luz de los nuevos tiempos y, sobre todo, al amparo de lo políticamente correcto.

Y este extremo supone, desde mi punto de vista, la pata coja del banco, porque, así como en la anterior versión se deforman los hechos desde un patrioterismo exagerado, en esta se deforman desde un complejo de culpabilidad histórica por los cuatro siglos de dominación española de sus colonias. Los responsables de este proyecto cinematográfico parece han pretendido ser tan “realistas”, tomar tanta distancia con el film “franquista” de los años 40, que se han ido, como un péndulo, al otro extremo del espectro, dejando por el camino, no ya a la verdad, sino sobre todo a la verosimilitud.

Así, 1898. Los últimos de Filipinas, nos presenta un elenco de personajes atormentados y contritos, críticos con la Historia que les toca vivir y, por tanto, fuera de lugar: con principios y valores propios de la España de nuestros días, pero que no parecen haber sido los de hace un siglo. Y es una lástima que estos errores en el guión, la dirección y el enfoque general estropeen una cinta con un “haber” poderoso: unos paisajes maravillosos, algunas actuaciones meritosísimas, un vestuario y atrezzo magníficos. Sin embargo el “debe” es tan contundente, que las virtudes no consiguen salvar de ninguna forma la película.

Cartel de “Los últimos de Filipinas”, película de 1945

El ejemplo más patente quizá sea la paradoja de los personajes que, a pesar de estar la mayoría muy bien interpretados por actores consagrados, son sin embargo uno de los elementos más sustractivos de la película. (más…)

Read Full Post »

A %d blogueros les gusta esto: