El 18 de mayo se presentó en Azuaga el libro “Héroes, tumbas y libros perdidos”

El pasado viernes 18 de mayo presenté  (o mejor dicho, presentamos, porque fuimos varios)  en el salón del restaurante Las Conchas, de Azuaga, el libro  “Héroes, tumbas y libros perdidos”, obra ganadora del I Premio de Narrativa de la Universidad Complutense de Madrid.

El libro incluye siete historias que se deslizan a través de épocas y continentes dispares, desde los mares del sur hasta las estepas rusas, de la antigüedad clásica hasta nuestros días, y donde la guerra, el amor, la derrota y la aventura intentan dibujar un mapa universal.

En el acto estuvieron presentes, acompañándome y haciendo entrañable el evento, colegas, compañeros, amigos y familiares, además de otras personas que se acercaron al amor de la cultura y la literatura.

La presentación corrió a cargo de Juan Manuel Gómez, que leyó unos párrafos del prólogo y habló sobre el autor. Después, se pasó a leer algunos pasajes escogidos de la obra gracias a la cortesía de Carla Alejandre, Isabel Guerrero y Antonio Fuentes, quien, por último, tuvo la gentileza de dedicarme un poema.

Mª José , de la librería PADU, tuvo a la venta ejemplares del libro y regaló a quien lo comprase una antología del IV Certamen Gerald Brenan de relato.

Para finalizar, se reservó un espacio de tiempo a preguntas del público, a firmar y dedicar ejemplares, y se ofreció una copa a los asistentes para charlar, comentar y relacionarnos fuera del protocolo de la actividad.

Desde mi blog quiero agradecer a todos los que asististeis, el detalle de haber dedicado un rato de vuestro tiempo a participar y “dar vida” a un evento que si ha sido bonito y cálido, lo ha sido gracias a vuestra presencia.

La Nacha

La Nacha iba ya preñada de su primer hijo aquella vez, aunque no se le echara de ver, cuando seguía con la mirada baja al mulo medio chúcaro que montaba Cleofas en dirección a su hogar, donde dio a luz aquel hijo y los ocho restantes que parió, año con año, unos medio vivos y otros medio muertos, hasta que se le agotaron las chiches y se le secaron las entrañas. Vivían de colonos en tierras de don Enrique Amaya, en una parcelita minúscula arrancada a golpes de piocha a la ladera del cerro, y cultivaban una o dos manzanas de milpa que gustosamente les cedía el hacendado en la parte más estéril y reseca de su heredad, a cambio de un tercio de la cosecha y de trabajarle veinte jornadas al año, veinte, de sol a sol.

El terreno donde Cleofas y sus hijos se fueron dejando el sudor y las energías a lo largo de los años, y también la piel, estaba recubierto por una alfombra de piedras negras y redondeadas que cayeron allí, según cuentan los ancianos, un día remoto en que se abrió el cielo y llovieron, para penitencia de los hombres, piedras. Aparte de la milpa, criaban en la casa algunas gallinas jaspeadas, unos jolotes cenicientos y uno que dos cuches de secano los años mejores.

Así pasaron los años, entre malos y peores, y la familia nunca salió de pobre, que la cobija no les ajustó ni siquiera para comprar el solar donde estaba la casa, y mucho menos un terreno propio donde cultivar. Los hijos crecieron desnutridos y harapientos, resecos como la tierra y duros como las piedras, con la tenacidad de la semilla que cayó en baldío. A la Nacha la fueron arrugando y encogiendo el trabajo y los hijos, los hijos y el trabajo, y a Cleofas le robó el sol el color del pelo, dejándoselo blanco como las hilachas del algodón; y las innumerables cargas de maíz, cantaradas de agua y sacos de abono que transportó por esos cerros, y los años, breves y duros, le doblaron la espalda y le humillaron la mirada.

(Este relato ha sido publicado en la antología de la V edición del concurso de relatos breves María Moliner)

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Premio Emiliano Barral

El Jurado de la XXXIV edición del Concurso de Cuentos ‘Emiliano Barral’, organizado por el IES ‘Andrés Laguna’, ha concedido el Primer Premio al relato ‘Muñecas de fortuna’, del que es autor Julio Alejandre Calviño. Acta del jurado aquí.

Fotos de la presentación de “Héroes, tumbas y libros perdidos”

A continuación del acto inaugural de la II Semana Complutense de la Letras, a cargo del escritor y humanista José Luis Sampedro, se presentaron los libros de narrativa, teatro, posesía y ensayo correspondientes a los Premios Literarios UCM 2011, donde participamos Álvaro Arroyo, vicedecano de la facultad de de Filología, Fernando Presa, catedrático de la UCM, Ignacio Pajón, ganador del premio de teatro, y un servidor, premio de narrativa. Podríamos decir, por tanto, que J. L. Sampedro actuó como nuestro telonero.

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Entrevista en Lena, Asturias

“Un buen cuento debe tener fuerza y conseguir llegar a los lectores”

Esta frase encabeza la entrevista realizada por el diario asturiano La Nueva España  durante el acto de entrega del 49º Premio de relatos de Lena, en abril de 2012.

[leer entrevista]

XLIX Premio Internacional de Cuentos de Lena

En una ceremonia emotiva y novedosa, organizada con ilusión y mucho trabajo, se cerró el XLIX Premio Internacional de Cuentos Lena en el teatro Vital Aza, de la Pola de Lena. Miembros del jurado, concejales del ayuntamiento, personal de la Casa de Cultura y vecinos del concejo se dieron cita en el teatro para asistir al evento que estuvo amenizado por el cantante Rafa Lorenzo y el coro de voces de Lena. Durante la ceremonia se dio lectura al acta del jurado, después Luis Simón presentó al escritor y la obra galardonada en una intervención simpática y generosa, y un servidor leyó el relato ganador, “El prisionero”, con inquietud y tensión, porque una cosa es escribir cuentos y otra muy diferente leerlos. Al finalizar, el ayuntamiento ofreció un piscolabis que dio pie a distenderse, hacer nuevos amigos, conocer al jurado, donde había algunos colegas que trabajaban en difícil campo de la educación, charlar de todo un poco, incluida la política, y aprender algunas curiosidades sobre el concejo de Lena, el certamen y hasta las variedades del asturiano. Por fin, finalizado el aperitivo y completada la diáspora que lo siguió, el autor cerró el teatro y salió a la noche lluviosa junto a Germán Mayora, miembro del jurado, en cuya grata compañía se fueron un par de horas de conversación al amor del cálido ambiente de La Palmera, cafés, vinos, libros, música y lugar de encuentro, como reza en su fachada.

El cuadro

La casona de los Evangelli, o más propiamente dicho el casco de la hacienda, estaba situada en la orilla sur del río, donde comenzaban las vastos pastizales en los que el ganado de la familia se había criado durante generaciones. Tenía cuatro corredores, cada uno de ellos abierto a uno de los puntos cardinales, una galería de invierno y otra de verano, la sala de estar y el comedor, más de veinte habitaciones dispuestas en dos pisos, varias cocinas, aparte de otros edificios anejos como las galeras para la peonada, corrales, una tienda y hasta una pequeña capilla donde se celebraban misas particulares para los propietarios. Pero la pieza reina de tan enorme conjunto era el salón. Mediría más de cien metros cuadrados y estaba diseñado y decorado al estilo inglés, aunque las sucesivas remodelaciones y las distintas manos fueron dejando sus señas de identidad y creando un estilo único, tan fastuoso como recargado. Las paredes estaban forradas de papel pintado y en su casi totalidad cubiertas con adornos de muy diversas procedencias y estilos: entre retratos familiares y escenas de caza se intercalaban armas de todas las épocas, incluido el presunto sable del general San Martín, cuernas de ciervos, toros y antílopes, recuerdos exóticos, pájaros disecados, un tapiz oriental adornado con hilo de oro, algunas láminas impresionistas con flores y nenúfares, miniaturas de vírgenes con el niño en brazos, bodegones, viejas fotografías mal enmarcadas y, al final de la pared norte, sobre la pianola y casi retrepado en la esquina, un paisaje fluvial.

Primer premio en el XVIII concurso de narraciones cortas Villa de Torre Pacheco

Puedes leer y descargarte el relato completo aquí.

Monseñor Romero

El lunes 24 de marzo de 1980, a las seis y media de la tarde, Monseñor Romero fue asesinado por un francotirador cuando oficiaba una misa en la capilla del hospital de La Divina Providencia en San Salvador. En el día de su aniversario, aprovecho para recordarlo en las palabras de la gente campesina que vivió la tragedia de su muerte, del exilio y de la guerra. Los testimonios que siguen están tomados de “Tiempo de recordar y tiempo de contar”, editado por el S.J.D. “Pedro Arrupe”, San Salvador, 1994.

Soledad, de Nueva Esperanza: «Una de las últimas celebraciones que se hizo en mi lugar fue cuando nos visitó Monseñor Romero, en el 79. Fue algo maravilloso. Llegaron alrededor de veinte comunidades vecinas. Toda la gente le cortamos una rama cada uno y nos fuimos a encontrar a Monseñor Romero.
Dio una gran misa que toda la gente quedó bien motivada. Monseñor dijo que tuviéramos fe, que él estaba con los pobres y no con los ricos, y que este recibimiento que le habíamos hecho, eso valía oro».

Dora Chicas, de Guarjila: La última vez que vez que llegó Monseñor Romero, fue bien terrible […] El ejército lo encontró antes de llegar al pueblo y lo registró hasta de los zapatos. Lo pusieron así en el paredón y le dijeron un montón de cosas. Desde allí fue custodiado y el pueblo se llenó de ejército. Cuando Monseñor llegó a la iglesia, iba una multitud más grande que de aquí a la calle y entraron con él. Eso fue el 24 de agosto del 79, en Arcatao».

Dolores Recinos, Santa Marta: «Fue terrible cuando escuchamos la noticia. Era una cosa angustiada para el pueblo salvadoreño. Mire, la noticia salió por radio, la gente lloraba. Yo, con mi mamá y otra gente, pegados al radio, oyendo la noticia, y llorando.
Fuimos al entierro y nos acribillaron a balazos, aculaditos en las casas de San Salvador. Allí tiraban bombas lacrimógenas. También hubieron muertos y heridos».

Celebración salvadoreña y campesina

El veinticuatro, víspera de Navidad -ya se sabe cómo es la gente campesina-, suben en camiones al pueblo para comprar las cosas de última hora, cuatro tonterías, pero que para el pobre son importantes. Aquí no se celebra Santa Claus como lo sacan en el televisor o en los cartelones de la capital, tan sofocado con su abrigo rojo y su barba blanca, que digo yo que es locura en una tierra tan caliente como esta. No señor; aquí, para nochebuena, se arregla comida en la casa, una comida generosa, que aguante hasta el día siguiente, y se va de visita donde el familiar o el compadre o el amigo, a pasear de casa en casa, al suave, que la noche es larga y en todos lados le ofrecen a uno comida: no los frijolitos de diario, que ya estamos cansados de ellos, sino tamales de carne, panes con pollo, sopón de pescado, que en estos días baja limpio el río y se pesca bien con la atarraya, unas pupusas que se me hace la boca agua de pensar en ellas, o pan dulce, quesadillas de arroz, totopostes de maíz, uy, tantas cosas que se coquean estas mujeres. ¡Ah! y se ponen a helar unas cervecitas o se aparta una garrafa de chicha y unas botellas de guaro, para alegrar el convite, pues. Viera que bonito es. Pasan las pastorelas por las casas, cantando villancicos y recitando el Evangelio a cambio de pan dulce, fresco de piña o marquesote con café. Y después se baila en los corredores de las casas, con música de grabadora, para dejar escapar los malos humores y alegrar entre todos una noche tan señalada.

Fallo del IV certamen de relatos Alovera, Guadalajara

Según informa el HERALDO DEL HENARES, el 6 se febrero se hizo público el fallo de la cuarta edición del Certamen de relatos Alovera.
El número de obras originales que han participado en esta cuarta edición del Certamen de Relato Corto, convocado por la biblioteca municipal de Alovera en colaboración con EL HERALDO DEL HENARES, ha superado todas las expectativas iniciales, ya que al final del plazo se recibieron un total de 84 relatos.
La relevancia que está tomando este certamen convocatoria tras convocatoria también se mide en el origen de los trabajos presentados desde distintos puntos de la geografía española como Huesca, Badajoz, Ciudad Real, Segovia, Granada, Badajoz, Barcelona, Murcia, Cantabria, Valencia, Bilbao, Alicante, Burgos, Logroño, y por supuesto desde Alovera y Guadalajara.
A ellos se suman la procedencia internacional de escritos sellados en países localizados al otro lado del Atlántico.

En esta edición, en la categoría de adultos, los ganadores han sido:

– 1º Premio a Francisco García Bausán natural de La Roca del Vallés (Barcelona ) por el relato “Los Symperonics”
– Mención especial a Julio Alejandre Calviño natural de Azuaga (Badajoz) por el relato “El Francotirador”
– Mención especial a Miguel Ángel Page Hernández natural de Madrid por el relato “Toque de Queda”

20º aniversario de los “Acuerdos de Paz” en El Salvador

El pasado 16 de enero se ha cumplido el vigésimo aniversario de la finalización del conflico armado en El Salvador. Además de una serie de actividades institucionales organizadas por el Gobierno (pinchar aquí), se han editado varios reportajes conmemorativos sobre la guerra civil y los acuerdos de paz, con entrevistas a protagonistas presenciales, afectados e imágenes de archivo, como el vídeo que se adjunta y que forma parte de un reportaje del Canal 12.

II semana complutense de la letras

La II Semana Complutense de las Letras se celebrará del 23 al 27 de abril de 2012, una actividad dirigida por José Manuel Lucía Megías, Director de ESCRITORES COMPLUTENSES 2.0. Junto a decenas de actividades alrededor de las letras, se rendirá un homenaje a José Luis Sampedro, con un encuentro con el autor, una exposición sobre su forma de escribir y lecturas de textos suyos. Además, se contará con la presentación de los libros ganadores de los Premios Literarios UCM 2011 (incluido el premio de Narrativa, de Julio Alejandre) y se conocerá a los ganadores de la convocatoria del 2012.

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