Cuando eres mercancía


CCO Foto Pixabay

Cuando un cliente te paga, se siente tu dueño, tu señor. Ha comprado un derecho de propiedad sobre ti, como puta, pero también como mujer, como persona. Sobre tus pensamientos, tus sentimientos, tus pasiones. Tienes que hacer lo que él desee, que bailes, que estés alegre, o cualquier cosa, aunque sea una inmundicia vergonzosa. Me dan miedo los clientes, por lo que puedan pedirme o lo que me quieran exigir. No hay cliente bueno, incluso el que parezca más humilde o más desgraciado. Hay quienes desean cosas pervertidas, obscenas, cosas inconfesables que no harían a sus esposas. Entonces las buscan en nosotras. Una vez fui donde un extranjero que me puso las esposas y, así maniatada, me golpeó con la mano abierta en la cara y en el cuerpo, me golpeó con el puño hasta que perdí el sentido. Después se tranquilizó y me pidió perdón: era como le gustaba hacerlo, me dijo, y se le escapaban las lágrimas. Así lloran los cocodrilos, pensé yo. Me pagó diez pesos, me dio también unas medicinas, pero los cardenales aún los llevo tatuados.

2 Comments on “Cuando eres mercancía

  1. Un texto duro y que esconde detrás un gran tema de debate de actualidad: la prostitución y si se debe legalizar o no. Ahí ya entran opiniones de cada uno.
    Sin duda el texto es una maravilla, te hace sentirlo en tus propias carnes.
    Un abrazo.

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: