El vía crucis


Nos fuimos con lo puesto. Los que tuvimos más suerte pudimos salvar apenas lo que cabe en un saco. No es mucho, verdad. Y aun así, vieran lo pesado que se llega a hacer. Cuando hubo que elegir las cosas, a la carrera, no fue fácil decidirse. Nunca se sabe lo que nos puede hacer falta. Yo me llevé un par de cobijas, algo de comida para el camino, un lío de cabulla, una mudada de ropa y la poquita plata que había juntado de la venta del último maíz. Volados útiles. Pero las cosas del corazón, las que sustentan los recuerdos, se quedaron botadas; no nos parecieron lo bastante importantes en aquel momento. Sólo después las echamos en falta, cuando ya hubimos puesto la vida a salvo.

Cuento completo en versión pdf: Aquí

Ha obtenido el primer premio en el V certamen nacional de relatos cortos Zenobia.
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