Celebración salvadoreña y campesina


El veinticuatro, víspera de Navidad -ya se sabe cómo es la gente campesina-, suben en camiones al pueblo para comprar las cosas de última hora, cuatro tonterías, pero que para el pobre son importantes. Aquí no se celebra Santa Claus como lo sacan en el televisor o en los cartelones de la capital, tan sofocado con su abrigo rojo y su barba blanca, que digo yo que es locura en una tierra tan caliente como esta. No señor; aquí, para nochebuena, se arregla comida en la casa, una comida generosa, que aguante hasta el día siguiente, y se va de visita donde el familiar o el compadre o el amigo, a pasear de casa en casa, al suave, que la noche es larga y en todos lados le ofrecen a uno comida: no los frijolitos de diario, que ya estamos cansados de ellos, sino tamales de carne, panes con pollo, sopón de pescado, que en estos días baja limpio el río y se pesca bien con la atarraya, unas pupusas que se me hace la boca agua de pensar en ellas, o pan dulce, quesadillas de arroz, totopostes de maíz, uy, tantas cosas que se coquean estas mujeres. ¡Ah! y se ponen a helar unas cervecitas o se aparta una garrafa de chicha y unas botellas de guaro, para alegrar el convite, pues. Viera que bonito es. Pasan las pastorelas por las casas, cantando villancicos y recitando el Evangelio a cambio de pan dulce, fresco de piña o marquesote con café. Y después se baila en los corredores de las casas, con música de grabadora, para dejar escapar los malos humores y alegrar entre todos una noche tan señalada.

2 Comments on “Celebración salvadoreña y campesina

  1. Pronto, muy pronto. Tal vez para la navidad de este año 2012 volvamos a formar parte de esas celebraciones. Subiremos con la niña Chalía hasta Sensunte para recoger a mi cuñado Fito, dejar que las mujeres hagan esas últimas compras mientras Fito , yo y aquellos con que nos encontremos, nos echemos unas chelitas para calentar el estómago y avivar el espíritu. Tal vez gastemos unas fichitas en cohetes para reventarlos en el cantón a las 12.

    Ahora, al fin, vamos a estar lo suficientemente cerca como para retomar lo que perdí hace 14 años

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