Sólo me embrocaba a llorar


“Me llamo Rufina Amaya, nací en el cantón La Guacamaya, del caserío El Mozote. El once de diciembre del año 1981 llegaron una gran cantidad de soldados del ejército. Entraron como a las seis de la tarde y nos encerraron. A otros los sacaron de las casas y los tendieron en las calles boca abajo, incluso a los niños, y les quitaron todo: los collares, el dinero. A las siete de la noche nos volvieron a sacar y comenzaron a matar a algunas personas. A las cinco de la mañana pusiseron en la plaza una fila de mujeres y otra de hombres, frente a la casa de Alfredo Márquez. Así nos tuvieron en la calle hasta las siete. Los niños lloraban de hambre y de frío porque no andábamos con qué cobijarnos…”

Así comienza el testimonio de Rufina Amaya, sobreviviente de la masacre de El Mozote, recogida en el libro “Luciérnagas en El Mozote”, escrito por Mark Donner y Carlos Enríquez Consalvi, Ediciones Museo de la palabra, 1996.

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